DORIS  LESSING
(Texto de Margarita Rivière. Extracto de una entrevista a Doris Lessing en la revista española Magazine -16 de mayo de 1999)
 

Acaba de publicar "Mara and Damm", "una novela de aventuras, sobre gente que está en una situación terrible, que gusta a los jóvenes y hasta los niños, y he terminado ya otra cosa. Ahora estoy en ese período sabático en el que doy vueltas en la cabeza a dos o tres ideas para otro libro. Es un momento en el que te levantas por la mañana y no has de ponerte compulsivamente a escribir, sino que piensas, imaginas y vagas hasta que una de las ideas que manejas se va abriendo paso". Así se generan sus novelas, cuya mayor cualidad es que están hechas con las vísceras, desde la experiencia, el trabajo constante y un sutil sentido del humor que desmonta insoportables tópicos.

"Desde siempre he trabajado de ocho a una cada día. Esta es mi mejor hora. Luego tengo mucho trabajo con la casa, siempre hay cosas que arreglar, que limpiar, ocuparse del jardín, y el gato, que necesita que le hagan caso...Ya sabe lo que pasa en las casas. Soy una ama de casa, lo único que ahora no hago es cocinar, voy a comer fuera. La gente mayor necesita poca comida:
manzanas, queso, cosas sencillas. Es una de las ventajas de ser viejo".

Y entonces escribir es una terapia.
Escribo compulsivamente, soy bastante neurótica. Sólo he parado dos veces en mi vida y me sentí fatal. Escribir me sirve para mantenerme en pie...

Con realismo y con fantasía. ¿Necesita ambas cosas?
¿Por qué tendría que elegir?

¿La vida es realismo o imaginación?
Una cosa puede no excluir a la otra. Yo observo mucho. En este último libro explico cosas que vi, cómo se desborda un río, cómo se mueren animales, árboles y personas. La gente cree que es imaginación, pues no: todo esto lo he visto. Incluso los libros realistas están hechos con imaginación: recreas algo que has visto.

Es decir, que escribir es imaginar.
Eso lo dice usted, veo que quiere comprometerme.

Le pregunto por su experiencia. Imagino que debe de haber llegado a alguna conclusión.
¿Por qué? Hoy sé menos de lo que nunca he sabido. Yo era una persona muy segura de todo lo que sabía. La gente de mi edad ha vivido de certezas...Cuando yo era niña, Hitler parecía indestructible, igual que el imperio británico, después pareció que la Unión Soviética era algo tan sólido...Así que lo único claro es que nada permanece y que casi nada es sólido. ¿No ve lo que pasa en Yugoslavia?

¿Qué le parece?
Espantoso. Dios sabe a dónde nos va a llevar. Pero no sé nada más. No sé cómo puede acabar...Queremos orden, paz, decencia, nos hemos hecho un código de conducta, pero si aparece alguien diferente, como Saddam Hussein o Milosevic, es como una vuelta al pasado porque ellos no creen en esas reglas democráticas que nos hemos dado y consiguen que las reglas no funcionen. Pero no parecemos capaces de prever, entender esto: que las reglas no funcionan si no son compartidas.

¿Cree que esas normas no son necesarias?
¿Usted ve que estén funcionando? Nada de lo que parecía permanente cuando yo era niña existe hoy.

¿La gente puede cambiar las cosas?
Sí, un poco, algo, si la misma gente se sale de estas grandes estructuras. En España ustedes vieron cómo el Rey tomaba
el control en favor del Parlamento durante el golpe de Estado y ese fue un momento fantástico. Es algo que ha ocurrido, pueden ocurrir cosas así también.

El mundo de hoy no le gusta.
No puedo decir más que todo cambia muy deprisa.

¿La gente es más feliz hoy que cuando usted era niña?
Es algo que depende de dónde vivas. En nuestro propio mundo creo que la gente es más feliz ahora: se ha podido luchar contra el hambre, por ejemplo. Cuando yo era joven vi una pobreza inmensa en Inglaterra. Hoy tenemos un cierto grado de seguridad, todo lo cual no significa que no haya problemas. Pero se ha progresado.

Progresar es lo que puede dar sentido al hecho de vivir.
Para que la vida tenga sentido has de vivirla y sólo así puedes saberlo. El sentido de la vida te lo has de ganar día a día.

Para usted, ¿qué es lo que ha sido más importante?
Verá, mi opinión es poco convencional...en las que aprendemos las cosas, porque aprendemos incluso cuando creemos que no estamos aprendiendo nada. Siempre se está aprendiendo. La pasión por aprender es lo que mueve a las personas, es lo más fuerte que tenemos, es una pasión más fuerte que el sexo. Con esta fuerza en marcha nunca puedes decir que has terminado de aprender algo. Incluso cuando está a punto de cumplir 80 años ves que lo que debes aprender se amplía.

¿Qué le queda por aprender a usted?
Aprendo cada día a través de lo que me interesa, que siempre es mi próximo libro. Tengo dos o tres ideas en mi cabeza ahora. Poco a poco una va abriéndose paso, como si atrajera al material entorno a ella misma y tuviera una vida propia.

¿Las escritoras tienen ventajas sobre los escritores?
Yo siempre supe que quería ser escritora, desde los 11 o 12 años. En Inglaterra existe una larga tradición de mujeres escritoras, muchas de ellas han sido olvidadas, sus nombres no se pronuncian. Estar en esta tradición significa que tienes mucho ganado y hay poco por lo que luchar, lo cual es, sin duda, una facilidad. En Estados Unidos, fíjese, seguro que es mucho más difícil ser escritor y hombre.

Los hombres le agradecerán su comprensión.
Me gusta mucho, ya lo ve, hacer bromas.

Su vida ha sido una lucha.
Oh sí. He competido mucho, he luchado por todo, no había nada que me impidiera luchar por las cosas que no me gustaban.

¿Ser comunista fue una experiencia buena o lo lamenta?
No lo lamento, no. En esa época y durante muchos años mucha gente de la que yo conocía era comunista. Y, de repente, se acabó, ya no se fue comunista sino que todos pasamos a haber sido comunistas. ¿Qué tiene de bueno lametarse de haber participado en una psicosis social? Yo fui parte de ello y lo asumo. Es divertido ver cómo muchos pretenden que aquello no pasó nunca. Te acuerdas de aquella gente, dogmática, con aquellas ideas tan claras, que de repente se han olvidado de lo rojos que fueron, y no lo puedes creer... hay que comprender que lo que les interesa es ser muy respetables.

¿Cómo decidió dejarlo?
Me di cuenta de que aquello no iba a ningún sitio. Las noticias que nos llegaban de la Unión Soviética no eran buenas, pero no acabábamos de creérnoslo, lo cual hoy parece muy sorprendente, pero es que se había organizado un gran sueño en torno a aquello. Y estuvimos mucho tiempo así, sin acabar de creer que estaban sucediendo cosas que no podían gustar a nadie. Un pequeño grupo se tomó aquello con ironía y teorizaba sobre la posibilidad de que dentro de aquel comunismo hubiera gente honesta que acabaría llevando a cabo un proyecto humanístico con el que se identificaban. Así que en el XX congreso y tras las palabras de Kruschev, en 1966, muchos se sorprendieron de las críticas. No fue mi caso.

Hace unos años decía que le sorprendía esta necesidad humana de tener líderes. ¿Ha encontrado la respuesta?
He visto que esto es un esquema mental que nos ha metido en la cabeza la cultura cristiana, y resulta muy difícil prescindir de este esquema del dirigente, del oráculo...

Del "dios humano".
Los políticos y los curas no hacen más que buscar esos puntos de referencia. Es muy interesante lo que sucede ahora en Inglaterra, la gente es lo suficientemente libre como para buscar líderes, pero ahí está el señor Blair para desmentirlo, aunque yo pienso que los ingleses son menos histéricos en eso que gentes de otros sitios.

¿Cómo cuáles?
Mire los americanos cómo se excitan con sus líderes.

¿Clinton? ¿Ha seguido el caso Lewinsky?
Era imposible no seguirlo...Este hombre ha sido tan estúpido...¿Por qué no ha sido más discreto?Estos líderes se creen que son invisibles y no lo son. Son gente que se ilusiona con que nadie les mira, es muy extraño. ¿Es que se pensaba que esta pobre chica iba a pasar inadvertida en la Casa Blanca? No lo entiendo, francamente.

¿Qué me dice del Nobel al que es eterna candidata? ¿Le gustaría ganarlo?
He sabido que el pobre Saramago ha tenido casi que dejar de escribir porque tiene que atender al teléfono y el fax a todas horas. No me gustaría que me pasara eso. Y, ¿sabe lo que me explicaron en Suecia? Uno de los miembros del jurado de los Nobel me dijo: usted nunca ganará el Nobel, lo siento mucho, tiene usted una oposición muy dura. Y, ¿sabe?, me parece muy ridículo que se hable de esto un año tras otro.