La senyoreta Júlia de August Strindberg

 

La obra “La senyoreta Júlia”, escrita en 1888 por August Strindberg, fue representada en el “Teatro Talia” en Valencia del 2 de noviembre al 14 de noviembre, en valenciano.

Dirigida por Carol López la obra representaba a tres personajes solamente: Sergio Caballero que representaba a Joan, Estela Martínez representando a Julia y por último Eva Zapico representando a Cristina.

 

La obra presenta a tres personajes característicos: Joan, Julia, y Cristina.

Joan es el chofer de la casa, puesto que la obra se da en la cocina de una casa de la clase alta, un hombre alto, moreno, vestido con la vestimenta propia de un chofer de esa época. Es un hombre con un carácter fuerte, que juega con Cristina y Julia, y es ambicioso pues quiere tener dinero, y dejar en ridículo a Julia, en mi opinión, al conquistarla y luego dejarse honrar por parte de Julia.

Cristina es la cocinera de la casa, esta liada con Joan, y atiende a las ordenes de la señorita Julia. A lo largo de la obra, Cristina se dedica a servir a Joan, y a Julia y a ordenar la cocina, y no se entera de lo que ocurre entre ambos, hasta casi el final.

Julia es la señorita de la casa, una chica ambiciosa, y “niña de papa”, que al final de la obra, esta dispuesta a dejarlo todo por Joan.

 

El espacio en el que se desarrolla la obra es la cocina de la casa, con todo lo propio de una cocina de una casa de la clase alta de la época: un cuenco con agua, un fogón para cocinar, un mueble donde guardar la ropa de servicio...

El tiempo se desarrolla durante toda la noche de San Juan, una noche de fiesta donde todo el mundo esta en la calle, con las hogueras...etc, y en la que los tres personajes no salen de casa, Cristina y Joan concretamente porque están de servicio y Julia porque no quiere ir a acompañar a su padre a la fiesta.

Respecto a la escenografía no se produce ningún cambio de esta a excepción de un pequeño cambio en la forma de la cocina, que se produce a media noche cuando Cristina duerme en su habitación, y Joan y Julia están en la habitación de este, que simboliza el hecho de que ha pasado gente por allí, puesto que lo desordenan todo, y tiran las cosas por el suelo.

En cuanto a la iluminación, a lo largo de toda la obra juegan mucho con los focos, apagado-encendido cuando realizan el pequeño cambio en la cocina. Así también, la obra comienza con un pequeño foco alumbrando a Julia en la izquierda del escenario y la luz del fuego alumbrando a Joan en la derecha del escenario; y termina con el pequeño foco de color alumbrando a Julia, etc, se juega mucho con los focos de las luces, en penumbra.

La vestimenta de los personajes es la adecuada a la época, Julia con un vestido apropiado para su lugar en la clase social a la que pertenece; Cristina vestida de criada, con un delantal; y Joan vestido de chofer, de negro.

Como atrezzo, destacan con importancia en la representación dos cubos, uno con agua y otro con fuego, en los que aparecen Julia y Joan al principio de la obra.

El ambiente de la sala en la representación fue bueno, con un publico expectante ante la incertidumbre de la obra. Y reacciono de manera positiva demostrándolo mediante los aplausos que colmaron a los autores, muy agradecidos.

 

En mi opinión la obra refleja la sociedad tal y como era, con la altivez de la clase alta, en este caso, ejemplificada por el personaje de Julia, respecto a las clases trabajadoras, en este caso ejemplificadas en los personajes de Cristina y Joan. Me resultó entretenida aunque no fue totalmente de mi agrado, tampoco me disgustó. Me pareció interesante la relación entre Joan y Julia, de conveniencia cada uno por su parte, y el comportamiento de Julia respecto a Joan y su amor por el, su orgullo que en un principio no la deja actuar pero que al final esta dispuesto a dejarse llevar.