The Dumb Waiter  by Harold Pinter

 

La obra “The Dumb Waiter” de Harold Pinter fue presentada en el Hampstead Theatre Club, el día 21 de enero de 1960, dirigida por James Roose-Evans, y más tarde fue representada en el Royal Court Theatre el día 8 de mayo de 1960, dirigida por el mismo director.

 

En la obra aparecen dos personajes únicamente, por lo tanto principales, Ben y Gus.

Ben es un hombre que parece insensible puesto que no se inmuta cuando mata a su compañero, y viste con una camiseta, pantalones y tirantes; en la obra parece tener un cargo superior al de Gus, puesto que durante toda la obra le ordena cosas.

Gus, es un hombre vestido con una camiseta, pantalones y tirantes, al igual que Ben, intuitivamente diría que es una persona sensible.

Tanto Ben como Gus son dos personas inquietas que a lo largo de la obra “The Dumb Waiter” tratan de encontrar una solución al problema.

 

La obra “The Dumb Waiter” de Harold Pinter, trata de dos personajes, Ben y Gus, dos matones, que están encerrados en una especie de sótano, y que esperan instrucciones sobre su próximo trabajo. Mientras esperan discuten sobre detalles, y reciben ordenes de la cocina situada arriba del sótano, mediante un “montacargas” de cocinar. Así también, Gus y Ben discuten y mantienen conversaciones repetitivas, hablan sobre las personas que les han contratado...etc. Gus se plantea si de verdad quiere trabajar en ese empleo. Finalmente Ben mata a Gus porque, según dice, pone en peligro la organización.

 

El espacio en el que se desarrolla la obra es una habitación subterránea, con dos camas, una cocina, el cuarto de baño, y una puerta que da a un pasillo, es por tanto, un espacio cerrado, simple, descrito por el autor.

 

El tiempo en el que se desarrolla la obra no esta descrito por el autor. Es un tiempo indefinido pero da la sensación que la escena se desarrolla a lo largo de la mañana.

 

La obra “The Dumb Waiter” esta escrita en un lenguaje coloquial, con numerosas repeticiones en las conversaciones entre Ben y Gus, lo que puede resulta, al igual que en la obra “The Kitchen” de Arnold Wesker, pesada.

 

En mi opinión la obra tiene un humor especial, que no es fácil de “captar”. Destapa la inquietud y la violencia de la época a lo largo de la obra (cita), te mantiene en suspense ante el inesperado final.