MANUEL SERRATO MEDINA

 

 

 

LA CONQUISTA DE VALENCIA, POR JAIME I.

 

 

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Dibujos de Felipe Francés Ferre de JAIME I "EL CONQUISTADOR". Reino de Valencia año 1985.

ESPADA Y ESCUDO. Del Rey Jaime I "El Conquistador" (Museo Ayuntamiento de Valencia)

 

 

                       

 

            Introducción:

 

Existe una amplia bibliografía en la que por una parte se analiza la actuación de Jaime I como “Conquistador”, alabando sus gestas, sus hazañas como guerrero o centrándose en la figura del caballero seglar religioso, otros valoran aquella empresa en su dimensión de cruzada, dada la incorporación de un nuevo espacio geográfico a la cristiandad.

Aunque es indudable que esas cuestiones son importantes, también interesan otras como el marco geográfico en el que se desarrollaron los hechos, la actuación o presión cristiana, la situación interna en la que vivían los musulmanes, cuales eran sus centros de poder o donde residían sus órganos de gobierno, por tanto sobre la conquista de Valencia cabe hacernos las siguientes preguntas: ¿cómo fue posible que el sistema de defensa de un territorio no cumpliera su cometido en el momento de la conquista?, ¿cuáles fueron las causas que permitieron que sus puntos defensivos pasaran de ser controlados por los musulmanes a ser dominados por los cristinos?.

En el presente trabajo se intenta abordar el tema de la guerra y las incursiones de saqueo, el papel de la descomposición musulmana en la actuación cristiana, la orografía del terreno donde se producen los hechos, así como el papel de las ciudades y no los castillos como centros de poder.

 

 

1º- Antecedentes para la conquista de Valencia.

 

Aunque los tratados a exponer se circunscriben en el marco general de la conquista del reino de Valencia, son importantes de mencionar, ya que los reinos cristianos de Castilla y Aragón ya en el siglo XII tenían la intención de incorporar esos territorios a sus respectivas coronas, con estos tratados se trataba de delimitar las incorporaciones territoriales de ambas y tratar de impedir que surgieran problemas entre ellos por esas incorporaciones:

1º- Tratado de Tudilén en 1151, entre Alfonso VII de Castilla y León y Ramón Berenguer IV príncipe e Aragón.

2º- Tratado de Caçola en 1179 entre Alfonso VIII de Castilla y Alfonso el Casto de Aragón. Este tratado es importante porque se observa el desconocimiento geográfico de los firmantes, ya que se iba a fijar la línea divisoria entre ellos en Biar-Calp.

3º- Tratado de Almirra de 1244 (posterior a la Conquista de Valencia) pactado entre el infante Alfonso de Castilla y el rey de Aragón Jaime I.

La conquista de Jaime I, también descansaba sobre pretensiones anteriores: Pedro I y Alfonso el Batallador ya realizaron expediciones contra el territorio valenciano, Alfonso II el Casto también hizo campañas militares contra Valencia para conseguir parias (impuestos), incluso su hijo Pedro II padre del Conquistador, sitió Valencia en 1206 sin conseguir su capitulación.

 

2º- Factores para la conquista de Valencia.

 

El factor fundamental a la hora de valorar no solo la conquista de Valencia, sino el gran avance que realizaron los reinos cristianos en el s. XIII, será la decadencia y descomposición almohade, así como la carencia en el norte de África de un movimiento religioso que al estilo de los dos anteriores (almorávides y almohade), pudieran volver a unir la fragmentación de las taifas islámicas peninsulares. Aprovechando estas circunstancias los reinos cristianos realizaron el avance meridional en sus fronteras.

Esta gran expansión fue posible gracias a la victoria en la batalla de Las Navas de Tolosa el 16 de julio de 1212 significó la derrota del califa almohade Muhammad An-Nasir ante una coalición de reyes cristianos, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho el Fuerte de Navarra.

Para la conquista de Valencia un factor importante fue la derrota de Pedro II de Aragón en la batalla de Muret en 1213 ante las tropas de Simón de Monfort. El desastre de Muret obligó a renunciar a Aragón de su aspiraciones en el sur de Francia, por ello concentraron su esfuerzos en la conquista peninsular.

La inestabilidad islámica en la península determinó que los musulmanes valencianos no pudieran ofrecer una resistencia firme ante la presión catalano-argonesa. Pero no solo se veían débiles sino que se extendía entre ellos  una corriente de pesimismo, (factor psicológico), que veía inevitable el futuro dominio cristiano, siendo conscientes que territorios corresponderían a los cristianos.

 

3º- Guerra y saqueo.

 

Es importante destacar que habitualmente se utiliza el concepto de guerra para hacer referencia únicamente a saqueos y devastaciones, ya que aunque suponían una penetración en el territorio enemigo, nadie interceptaba el paso, ya que no había un control de las vías de comunicación. Su objetivo fundamental era la obtención de botín.

La rivalidad entre estados en la Edad Media no implicaba el enfrentamiento físico de ejércitos mas o menos numerosos, por lo que salvo en determinados casos la lucha a choque abierto era evitado de forma intencionada. También se utilizaba la lucha personal en torneos, los cuales servían para medir fuerzas entre adversarios. De ahí que en los asedios a centros urbanos fuera práctica habitual entre atacantes y sitiados, como ocurrió en el de la ciudad de Valencia en el año 1238 según narra la Crónica de Jaime I..

Lo normal era que tras la demostración de fuerzas, el atacado pactaba la retirada y el pago de tributos. La guerra era una presión militar con la finalidad de obtener recursos económicos.

La superioridad militar entre estados vecinos se expresaba con el ataque. La sorpresa era clave en el juego de aquellas relaciones. Conociendo cada cual su estado de fuerzas no era necesario probarlo en campo abierto.

Según Contamine, la guerra medieval, en su forma mas corriente, consistía en una sucesión de asedios, acompañados de una multitud de escaramuzas y de devastaciones, a las que venían a unirse algunos combates de mayor importancia, batallas mas solemnes, cuya relativa infrecuencia compensaba su carácter a menudo sangriento. En cuanto a la estrategia Contamine dice: dos principios generales parecen haber sido predominantes en la estrategia medieval, el temor a la batalla formal, al enfrentamiento en campo abierto y lo que se ha llamado el reflejo obsidional que es la respuesta automática ante un ataque, es ir a encerrarse en los puntos fortificados de la región en condiciones de resistir.

En la conquista final de Valencia no se observan batallas ni duros enfrentamientos. Solo escaramuzas y asedios. La actividad militar se centrará en posiciones en llano y con escaso alarde bélico por ambas partes.

La lucha por el dominio del espacio físico se centrará en neutralizar los centros de poder musulmanes. A través de ellos Jaime I avanzará sus líneas, estimulado por la decadencia y descomposición política del contrario.

 

4º- Años previos a la Conquista 1225-1232.

 

Jaime I, en los años veinte llevó a cabo intentos de conquista que no tuvieron éxito:

4.1º-  En abril de 1225 Jaime I, convocó en Tortosa a los catalanes para celebrar cortes, el monarca decía que había llamado a la nobleza, obispos y ciudadanos de Cataluña para que le aconsejaran sobre la forma y manera de llevar a cabo una cruzada para la extensión del cristianismo.

Esta empresa se distinguía así de una mera expedición de saqueo destinada a obtener botín. Así pues se asedió  Peñíscola, que se enmarcaba dentro de la dimensión de cruzada, con la perspectiva de una expansión territorial. No existiría el actual castillo, pero estaría fortificada, era una plaza difícil de tomar y el rey tuvo que retirarse.

            4º.2-  Ese mismo año Jaime I también pretendió atacar tierras valencianas partiendo desde Teruel, según relata la Crónica del monarca. A Jaime I le asistía el derecho de exigir a sus nobles  prestaciones de servicio de armas, los convocaba en Teruel con la finalidad de entrar y saquear el reino de Valencia.

            La presencia de los nobles fue reducida y como solo tenía provisiones para tres semanas y estas se agotaron en la espera, firmó una tregua con el gobernador almohade, Sayyid Abu Zayd, obteniendo 1/5 de las rentas de Valencia y Murcia. Jaime I posteriormente recriminó a sus nobles el no haber acudido a la llamada, ya que lo que quería era hacer una buena cabalgada y al no tener la suficiente ayuda fracasó.

            A su vez, el gobernador musulmán sabía que tal y como estaban sus fuerzas internas o cedía ahora cuando Jaime I todavía no había reunido a sus tropas o lo tendría que hacer mas adelante, con un situación de mayor presión para él.

            4º.3- En 1229 otra prueba de extrema debilidad almohade. La Valencia musulmana se dividió entre el gobernador almohade y los musulmanes valencianos estos veían a aquellos como extranjeros que los dominaban, se produjeron luchas civiles, acabando un noble hispano-musulmán Zayyan Ibn Mardanis por destronar al gobernador (este a su vez se consideraba rey) y el anterior se convirtió en rey del territorio valenciano, surgiendo unas terceras taifas, nuevos poderes territoriales, Zayyan será el último rey musulmán en Valencia, aunque continuarían los problemas porque no todos los miembros de su familia reconocerían la supremacía de Zayyan

            4º.3.1- Debido a lo anterior en abril de 1229 Abu Zayd, desplazado por Zayyan se entrevistó con el monarca aragonés en Calatayud firmando un pacto secreto, en virtud del cual se hace vasallo de Jaime I, reconoce los tratados de reparto con Castilla, aceptando que el rey de Aragón hiciera conquista de Valencia.

            4º.3.2- En 1232 Abu Zayd volvía a reunirse en Teruel con Jaime I, ahora renuncia a todos sus derechos a favor del rey de Aragón, además se convirtió al cristianismo permitiéndole conservar su estatus social y propiedades.

            4º.4- La reunión de Alcañiz. La conquista fue planeada en esa reunión a la que asistieron el noble aragonés Blasco de Aragón, el Maestre de la orden del Hospital el provenzano Hugo de Fullalquer y el propio rey. La reunión no se sabe con exactitud la fecha se tiende a datar en la segunda mitad de 1231, pero fue muy importante ya que en ella se fijó la estrategia a seguir y la elección del lugar por donde debía de iniciarse

            Blasco de Alagón, mayordomo real y como conocedor de la situación en tierras valenciana sabía de este territorio, puesto que allí estuvo desterrado dos años; ensalzó tales tierras, encominó sus castillos y recomendó al rey que su acción no la iniciara por ninguno de ellos. Recomendó que la empresa debía de iniciarse atacando posiciones en llano, como Borriana o Valencia a las que podía acceder tanto por tierra como por mar, ya que los castillos dependían de las ciudades y al caer estas caería todo el arco defensivo. Jaime I lo aprobó y propuso un plan de actuación: se irá hacia Borriana por tierra, partiendo desde Teruel , mientras que por mar se trasladaran las provisiones y dos fundíbulos (maquinas de guerra) y cuando hagan presa Borriana, hará venir a la reina para demostrar a su ejército la confianza que tiene. Cuando se consiga su capitulación todos los castillos situados al Norte se entregaran, ya que económicamente su abastecimiento dependía de Borriana.

            Este plan logístico era fruto de la coyuntura política y militar que estaban viviendo los musulmanes. Una nueva forma de estrategia se perfila en el s. XIII: a la importancia económica de los centros urbanos se añadía así la política y militar, situando los castillos en una posición secundaria.

            Lo importante de esta reunión es el planteamiento que se hizo de la conquista destacando la importancia que las ciudades tenían dentro del mundo islámico valenciano como focos de poder político, militar y económico. Sobre ellas deberá centrar la atención Jaime I.

 

            5º- El objetivo estratégico:

1. La ciudad de Borriana. (para conseguir)

                        2. La ciudad de Valencia

 

            El plan estratégico contra Borriana en primer lugar era aislarla en forma de tenaza: En Teruel se reunió la hueste en mayo de 1233. Se adentraron en territorio valenciano hasta Xérica, por el valle del río Palencia, talando la comarca, durante los primeros meses de 1233 hubo una actividad de saqueo en gran parte del valle del Palencia. Posiblemente Jaime I pretendía presionar de manera directa sobre Xérica, pero no fue posible al no disponer del armamento necesario, ya que las catapultas habían ido por mar hacia Borriana para asediar ese lugar.

            La presión del monarca sobre la vía del Palancia iba acompañada a su vez por la acción de las tropas dirigidas por los maestres del Hospital y del Temple en la zona de Morvedre, si esto se hubiera conseguido Borriana hubiera quedado privada de cualquier tipo de ayuda, lo que supondría una capitulación mas fácil, pero al no lograrse ese objetivo se consideró necesario su asedio.

            Tras retirar Jaime I todos sus efectivos del valle del Palancia dio comienzo el sitio de Borriana a mediados del mes de mayo. Allí permaneció el monarca desde el 5 de junio hasta finales de julio.

            Según la Crónica, la situación de los sitiadores era grave, ya que no disponían de víveres suficientes y además era el momento de recoger la cosecha en sus tierras de origen. Esto fue aprovechado por algunos nobles para pedir al monarca que levantara el cerco, ya que conseguirían de Zayyan que pagara los gastos ocasionados, pero el rey se negó.

            La rendición de Borriana trajo consigo también, como se precisó en la reunión de Alcañiz, la de parte de los castillos situados al norte. A partir de ese momento Borriana se convirtió en base de operaciones del ejército cristiano. Ahora la acción de Jaime I se desarrollará en un doble frente:

            A) En la zona norte seguirá una política, en parte pacífica, esperando la entrega voluntaria de los distintos lugares. Así por ejemplo Peñíscola se entregaría de forma pacífica una vez se negoció con los abuelos del lugar.

            B) Hacia el sur, en cambio, presionará insistentemente para conseguir la ciudad de Valencia.

            Una vez lograda Borriana, el objetivo principal fue Valencia. Su asedio final la hizo capitular, pero hay autores como López Elum, que piensan que con anterioridad intentó presionarla por su flanco sur para rendirla. Así con esa finalidad desde Borriana realizó dos incursiones hacia la línea del Xuquer, unos 100 kilómetros hacia el sur, según la Crónica dice que fue para obtener alimentos y botín, obviando el sistema defensivo de Valencia, llegó hasta Albalat de la Ribera, diez kilómetros al norte de Alzira. El autor mencionado tiene la sospecha que el objetivo era esa plaza y así poder actuar sobre Valencia tanto desde el norte como por el sur, ya que llama la atención que Jaime I se desplazara hasta un punto tan alejado con la única misión de conseguir recursos para subsistir. Pero la acción no dio resultado y hubo de volver a Borriana.

            La segunda incursión tuvo un objetivo mas concreto: obtener un lugar situado en la desembocadura del río Xuquer, Cullera. Su carácter costero le permitió esta vez enviar por mar los aparatos ofensivos, fundíbulos, que necesitaba y que no tuvo en la primera incursión, marchó a Cullera en junio de 1235. El lugar donde ubicó su ejército se encontraba cerca de la villa entre el castillo y el río, en la parte norte de esta forma tenía el camino expedito para volver hacia Borriana en caso de emergencia.

            Como sucede en este tipo de asedios la población de Cullera y de las alquerías de su término buscaron protección en la zona próxima al castillo, de forma que la ladera quedó llena de personas y animales. Jaime I utilizaría las catapultas, pero los proyectiles no podían alcanzar la altura conveniente ni cubrir toda la superficie, la cual estaba defendida por dos castillos uno en la parte superior, era el mayor y otro en la parte inferior, desde aquí se abriría la muralla en dos brazos para cerrar el circuito de la villa y del posible albacar, pero la debilidad musulmana era tan grande que este último también se encontraba abandonado en esos momentos, desguarnecida de armas y de hombres. Por lo tanto se tendría que proceder al ataque, pero la Crónica narra la razón del fracaso de aquella expedición. No habían piedras para ser lanzadas por las máquinas. Pero Jaime I tenía que ser consciente de las dificultades y que estas serían mayores cuando procedieran al ascenso de las catapultas y proyectiles, por lo que la empresa estaba condenada al fracaso dada las dificultades del terreno, serían necesarios mucho tiempo, hombres y alimentos, pero la cuestión se zanja con la falta de piedras.

            Posiblemente Jaime I se dirigió a ese lugar ya que le habrían prometido abrir las puertas y rendirle la plaza.

            Al margen de todo ello en 1239 Cullera o mejor dicho su castillo se entregaba al rey de Aragón de forma pacífica, lo que pudo dar pie a que cuando se narrasen estos hechos en la Crónica, el monarca silenciara los problemas internos por los cuales no se le rindió en 1235. 

 

            2. La ciudad de Valencia.

 

Los años previos a la conquista fueron nefastos para las fortificaciones valencianas. La desmembración interna incidió negativamente sobre ellas privándolas de mantenimiento y de vigilancia. A esto hay que unir las destrucciones que se practicaron.

            En Octubre de 1236, Jaime I celebró Cortes Generales en Monzón, donde se acordó practicar una campaña mancomunada, de catalanes y aragoneses, contra la ciudad de Valencia. El papa Gregorio IX otorgó para ello una bula de cruzada en 1237, esto suponía que colaborarían fuerzas militares de otros lugares de Europa. El ejército fue convocado para la pascua, primavera de 1237 en Teruel, desde donde avanzarían por el valle del Palancia.

Antes de ir directamente a la ciudad de Valencia, debido a las dos penetraciones hacia el sur mencionadas, que tuvieron lugar librando el circuito fortificado de Valencia, hicieron ver a Jaime I que la ciudad de Valencia tampoco tenía la fuerza militar adecuada. Lo que si observó cuando Jaime I bajaba por Puzol muchas señales de fuego en el sistema de torres y alquerías que defendían la ciudad de Valencia, siendo estas muy importantes en el sistema defensivo de aquella. Por lo que al regreso de Cullera se decidió ya a actuar sobre la capital de una manera muy distinta: de ahí que comenzase atacando su sistema defensivo:

- El Puig: el castillo del Puig y aquello que pudiera servir a los cruzados, fue destruido por los musulmanes, viendo la incapacidad militar de poder defenderlo. Jaime I decidió su reconstrucción, era una pequeña atalaya desde donde se dominaba toda la huerta valenciana, ya que necesitaba este emplazamiento como base de operaciones. Una vez reconstruido, para hostigar la huerta valenciana se quedó un tío suyo Bernat Guillem D’Entença al mando de una guarnición de cien caballeros traídos desde Borriana para hacerse cargo del castillo y realizar lo anterior en la huerta, ya que Jaime I regresó a Aragón para reunir mas fuerzas.

La crónica de Jaime I, en cuanto a los acontecimientos bélicos de la conquista de Valencia, solo menciona una batalla, pero mas bien pudo ser un enfrentamiento exagerado del cronista para resaltar mas el éxito final de las tropas cristianas. Aprovechando la ausencia del monarca Zayyan decidió atacar El Puig, ya que era la base de operaciones desde donde se hostigaba la huerta. El musulmán con ayuda de sus parientes de Alzira y Xativa, preparó un ejército que llegaba a 600 jinetes y 11.000 peones. Los cristianos que habían quedado en el castillo bajaron al llano y derrotaron a ese ejército musulmán. Es indudable que Zayyan no podía reunir un ejército tan numeroso y carece de toda lógica que la guarnición del castillo bajase al llano para enfrentarse a aquellos. Indudablemente los hechos de la batalla del Puig del 15 de agosto de 1237  fueron deformados intencionadamente por el cronista, cosa por otro lado normal.

- Montcada: el planteamiento para atacarla consistió en aproximarse lo máximo posible, todas las personas y animales se refugiaron en el albacar de la torre, con catapultas se dispusieron a lanzar piedras tanto de día como de noche, como el refugio de los animales no tenía cubierta mataron a muchos de ellos y debido al olor de putrefacción los habitantes de Montcada se rindieron.

- Museros: luego fueron a esta alquería y el rey de Valencia dijo a la población de esta y alrededores que la abandonaran y se dirigieran a la ciudad de Valencia, tampoco se quedaron los animales, solo una pequeña guarnición. Aquí los cristianos procedieron al lanzamiento de piedras con maquinaria, pusieron serrín en la base de la torre y con flechas ardiendo lanzadas con arcos quemaron la torre, rindiéndose la guarnición.

- Paterna, Bétera y Bufilla: estas se rindieron sin necesidad de atacarlas, por lo que los cruzados ya tenían el camino expedito para ir a la ciudad de Valencia.

 

Valencia: ya en el año 1237 Zayyan ante un asedio inminente, prometió a Jaime I que si desistía de su idea de tomar  Valencia le entregaría varios castillos y una renta anual de 10.000 besantes. Uno de sus nobles le dijo: “tened por cuenta que en tiempos de vuestro padre o abuelo, en vista de un pacto tan ventajoso ellos lo hubieran aceptado”.

Jaime I no atendió lo anterior y a partir del 22 de abril de 1238 el ejército cristiano se asentó en torno a la ciudad de Valencia, dispuso su cuartel general en el actual barrio de Ruzafa, iniciando el asedio de la ciudad. El cerco a la ciudad fue iniciado por una pequeña hueste de unos 300 hombres a caballo y unos 1000 peones, en los meses siguientes llegaron guerreros de toda la geografía feudal, aragoneses, catalanes, navarros, occitanos, italianos, ingleses, alemanes y hasta húngaros, atraídos por el privilegio de cruzada y las expectativas de botín. La ciudad de Valencia no pudo recibir la ayuda enviada por el sultán de Túnez, capitulando finalmente el 28 de septiembre día en que fueron firmadas las capitulaciones, esto causó un gran malestar entre los nobles y barones presentes, que hubieran preferido ocupar Valencia al asalto y no por una rendición pactada que impedía el saqueo y reducía el botín. La noticia corrió por toda la cristiandad, divulgada por sus protagonistas de vuelta a sus respectivos países, por el papa, el gran propagandista de la cruzada y por el propio rey.

En 1238 la ciudad de Valencia tenía unos 15.000 habitantes, cuando acabó el asedio salieron de Valencia unas 50.000 personas, la ciudad intramuros estaba muy saturada, teniendo graves problemas tanto de víveres como de salubridad. Al caer la ciudad caía en manos de los cristianos todo el territorio hasta el río Xuquer.

La entrada de Jaime I en la ciudad de Valencia se realizó el 9 de octubre, desde esa fecha se tituló en sus documentos como rey de Valencia .

 

 

 

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BIBLIOGRAFIA UTILIZADA:

 

 

-                          López Elum, Pedro: La conquista y repoblación valenciana durante el reinado de Jaime I, Valencia 1995.

 

-                          Furió, Antoni: Historia del País Valencià, Barcelona 2001.

 

-                          Directora Parés, Marisol, varios autores: Historia de España, volumen IV, Martín, José Luis, Madrid 2004.

 

-                          Director Artola, Miguel, varios autores: Historia de España, volumen II, García de Cortázar, José Ángel, Madrid 1988.

 

-                          García de Cortázar, José Ángel y Sesma Muñoz, José Ángel: Historia de la Edad Media, Madrid 1999.

 

-                          Contamine, Philippe: La guerra en la Edad Media, Barcelona 1984.