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CENTRO DE DÍA

  • El trabajo que se desarrolla en el Centro de Día para Adolescentes es preventivo, ya que ante una situación de riesgo previsible se actúa sobre ella a través de padres y adolescentes, evitando su degeneración y empeoramiento sin separar al grupo familiar.

 

  • El tratamiento viene marcado por el estudio e intervención directa por el caso, cuando la situación de deterioro ha empezado ya a producirse, alejando temporalmente al menor de la situación, pero manteniendo vínculos y contactos diarios con la familia durante un número reducido de horas.

 

  • También tratamos con menores, con edades comprendidas entre los 12 y los 16 años, los cuales se encuentran en conflicto social y generalmente han tenido un desarrollo evolutivo inadecuado, marcado por profundas carencias humanas y privados de la satisfacción de sus necesidades básicas como son: estímulos materiales, ambientales, recursos culturales y, sobre todo, el soporte de una familia estructurada.

 

  • El Centro pone al joven en un ambiente que propicie un flujo de estímulos compensadores de su déficit y carencias. Para ello es fundamental que la actuación se desarrolle simultáneamente sobre el diseño espacio-ambiental y sobre las relaciones humanas. El espacio está diseñado para atender el aspecto individual y de intimidad por un lado y el aspecto social por el otro.

 

  • Para acometer esto, el Centro cuenta con un programa especial de intervención de cara a la reeducación de estos jóvenes. Es por este motivo por el que el diseño espacio-ambiental y las relaciones humanas son dos pilares básicos en los que se fundamenta la intervención para conseguir la reconstrucción del ser personal de los jóvenes acogidos.

 

  • En este sentido, las relaciones personales tendrán un canal terapéutico-educacional que se utilizará en las actividades cotidianas con el menor, para conseguir aumentar su bienestar emocional, favoreciendo así interceptar el camino que conduce al fracaso.