l

 

ADOFL WÖLFI

 

    Publicado en "La otra mirada".- Art Brut

Trabajo realizado por un grupo de psiquiatras de Denia: Andreu Franco, Blanca Valiente, José Luis Peris, Emilio Serrano, Xavier Fluviá y Carmen López.

Seguramente, aquel día, el paciente Adolf Wölfli había decidido pintar su autorretrato, y allí asomaba su rostro, de ojos extremadamente tristes y que no se atrevían a mirarse a sí mismo. Selló su boca con una máscara, prohibiéndose hablar, expresar todas aquellas cosas que bullían en su cabeza y que trataba desesperadamente de contener. Por eso se cercó repetidamente en trazos concéntricos de diversos colores que acabaron convirtiéndose en una guirnalda hasta semejar un medallón.

         Llegado a este punto, pudo imaginar que aquel retrato, que tenía algo de camafeo regio, reflejaba realmente su poder, un poder que iba más allá de la muerte, que podía liberarle de aquel sudario en el que se había envuelto y hacerle renacer glorioso, triunfando entre el bien el mal que había representado en su entorno como un diablillo acechándole desde arriba, contrapuesto a un ángel que le aguardaba abajo.

        Adolf Wölfli en su obra proyecta un gran temor por no poder percibir claramente los límites que le separan del resto del mundo y por eso rodea su autorretrato de múltiples óvalos concéntricos perfectamente delimitados que ocupan prácticamente el total del cuadro.El resto del espacio está ocupado por la representación del mundo externo: No parece que pueda fiarse de los que le rodean; los demonios aparentan ser Ángeles y los Ángeles se presentan como demonios, por eso se protege encerrándose en su propio mundo interno poniendo muchas barreras a su alrededor.¿ Llegaría a estar confundido por una relación cargada de mensajes ambivalentes en la que se le expresaba un rechazo y una sobreprotección simultaneas y de ahí pudiera arrancar su desconfianza?.

     Pero Adolf parecía seguir teniendo miedo, no podía mirarse en aquel espejo porque, de pronto, le pareció una boca inmensa que le engullía, recreando quizás el mito de Jonás.

    Su mirada es esquiva, como queriendo ocultar sus verdaderos sentimientos hostiles y tiene miedo de no poder controlarlos y como todas estas defensas no son suficientes oculta su rostro bajo un disfraz con el que representa sus fantasías megalomaniacas, queriendo ser rey o emperador para poder obtener el poder y el control sobre ese mundo caótico.

Sin embargo, quizás todos estos grafismos a los que tratábamos de dar sentido no eran más que estereotipias con las que había rellenado el espacio blanco de la hoja, con el característico “horror al vacío” de los psicóticos.

        El más veterano de los compañeros, nos dijo que había trabajado en el Hospital de Waldau, en Berna, que esta lámina le traía recuerdos y nostalgias y que este paciente estaba diagnosticado de esquizofrenia, siguiendo la clasificación kraepeliniana que Bleuler utilizaba.

        Es posible, es incluso probable que Adolf Wölfli fuera un esquizofrénico, o un esquizo-afectivo con megalomanías compensadoras de sus momentos más negros, más depresivos. Pero lo cierto es que, a estas alturas, un siglo más tarde de que Adolf comenzara a pintar, todavía podemos admirar su obra.  

 

 

Google