En primer
lugar me parece que lo más justo es hacer referencia a la
música y las imágenes que aparecen en la presentación,
imágenes que a su vez sirven de cabecera al resto de páginas
(la bienvenida ya aparece en la barra de estado), después
os daré una pequeña explicación del título
del sitio.
La música pertenece a Erik Satie (1866-1925),
forma parte de un grupo de tres piezas para piano llamadas Gymnopedies,
de 1887, la que hemos escuchado es Gymnopédie nº
1. Es una pieza para piano que se caracteriza por su simplicidad,
ésta se aprecia en el tratamiento de la melodía, muy
clara, también en el hecho de que aplica un sentido de repetición,
una repetición exacta, sin ninguna variación. Una
tercera característica de la simplicidad es su textura, Satie
utiliza la melodía acompañada; melodía en la
parte más aguda y acompañamiento en la parte más
grave del piano. En esta obra utilizó escalas orientales,
lo que provoca una sonoridad diferente. Muchos músicos posteriores
han imitado su sentido de la simplicidad, en los años 60
y 70, del siglo XX, el Minimal y en los años 80, como variante
del Minimal, la New Age. Ambas tendencias hunden sus raíces
en la música de Erik Satie.
Satie fue uno de los primeros compositores que
trabajó en los barrios marginales, pasó del misticismo
católico al socialismo más radical, y a toda su obra
le aplicó un gran sentido del humor, él mismo se calificaba
como un activista, decía que era un “clown”.
Cocteau dijo de Satie: «Murió más joven
que todos nosotros».
De la primera imagen no hay mucho que decir, se
trata de una de las versiones, la definitiva, de mi logotipo. Fue
realizado allá por el año 98.
La siguiente imagen es suficientemente conocida,
se trata del grupo escultórico, descubierto en 1506, que
representa al sacerdote troyano Laocoonte y sus hijos.
Obra de la época helenística fue realizada entre el
175 y el 150 a. C. por Hagesandro, Atenodoro y Polidoro de Rodas.
La pieza de mármol y 242 cm de altura se encuentra en la
actualidad en el Museo Pio Clementino del Vaticano y representa
la terrible escena descrita por Virgilio en Eneida: Los dioses olímpicos,
irritados por la actuación del sacerdote que había
incitado a sus compatriotas a rechazar el caballo ofrendado por
los griegos, enviaron dos gigantescas serpientes de mar para que
destruyeran al sacerdote y sus hijos.
En tercer lugar nos encontramos, posiblemente,
ante la más famosa de las construcciones romanas, el anfiteatro
Flavio o Coliseo. Tras la dinastía Julio-Claudia
apareció la dinastía de los Flavios que prosiguieron
la renovación iniciada por Nerón. Su primera actuación,
llevada a cabo por Vespasiano, que dirigió el Imperio entre
el 69 y el 79, fue destruir la Domus Aurea, y construir en el lugar
donde se encontraba el lago artificial de Nerón este edificio.
Se trataba de una construcción de planta ovalada con el mayor
tamaño de los de su tipología en todo el Imperio.
El edificio fue inaugurado por Tito en el año 80 y tenía
una capacidad para 50.000 espectadores. Junto a este edificio se
encontraba una gran estatua del emperador Nerón como divinidad
solar llamada Coloso, que dio nombre a la construcción.
La importancia de este edificio se encuentra en
la huella que dejó en edificios posteriores. Los romanos
utilizaron en su construcción la superposición de
órdenes griegos; el primer piso es una variante del estilo
dórico, el segundo de estilo jónico y el tercero y
cuarto presentan semicolumnas corintias. No obstante, la superposición
de órdenes ya había sido utilizada con anterioridad,
en el año 78 a. C, en época de Sylla, se inauguró
el Tabularium. La fachada de este edificio que recaía al
Foro presentaba tres plantas, en la primera aparecía un enorme
basamento o zócalo, una segunda estaba formada por una galería
abierta con arcos de medio punto entre semicolumnas dóricas
y por último, en la tercera planta, aparecía una galería
semejante a la inferior en la que se utilizaba el orden jónico.
La destrucción del Coliseo fue consecuencia
de su abandono, el último espectáculo tuvo lugar a
fines del siglo V, tras lo cual el edificio cayó en el olvido
más absoluto hasta el siglo XIX, 1806, año en el que
comenzó su restauración, además, durante ese
período de olvido fue utilizado como cantera.
La siguiente imagen, una de las obras claves de
la arquitectura iberoamericana, es la catedral de Méjico
(1563-1667), la cual junto con la de Puebla, es una de las catedrales
que más influencia tendrá en la posterior arquitectura
iberoamericana. Será el arquitecto Gómez de Trasmonte
quien protagonice estas transformaciones decisivas. El arzobispo
Alonso de Montúfar se planteó construir una gran catedral,
tan magnífica como la de Sevilla. Esto planteaba problemas
técnicos, sobre todo, los derivados del subsuelo fangoso
y blando de la ciudad, que no podía resistir el peso de una
obra tan monumental. Por este motivo, el arzobispo rebajó
sus aspiraciones, y se marcó como modelo la catedral de Salamanca
o Segovia, más modestas.
La catedral la traza Claudio de Arciniega hacia
1563, pero no se finalizará hasta 1813, obra de Manuel Tolsà
(arquitecto valenciano). El edificio presenta 3 naves a la misma
altura, con capillas laterales. El arquitecto opta por la planta
longitudinal, simbolismo renacentista. Para el basamento se construyó
una gran plataforma de hormigón, que actúa de fundamento
de la catedral para evitar el derribo de algunas zonas por separado
(no se destruye, sino que se hunde toda la catedral y no por partes).
Pero, a pesar de esta plataforma el edificio presentaba problemas
estructurales. Las obras se detienen y es a partir de 1612 cuando
comienza una nueva etapa con tres arquitectos, entre los que destacó
Juan Gómez de Trasmonte, autor de las modificaciones en planta
y alzado que responden plenamente a los planteamientos renacentistas,
eliminando definitivamente las técnicas y las formas estructurales
de raíz gótica.
Es sobre todo en los autorretratos donde Goya
(1746-1828), el magistral pintor aragonés, muestra su libertad
artística. Es el caso de la aguada a tinta china (1795) que
aparece en la presentación y que se encuentra en el Metropolitan
de Nueva York, no se trata de un retrato influido por las premisas
naturalistas. La libertad artística es fundamental en la
obra de Goya, algo similar a lo que ocurre con la figura de Beethoven,
contemporáneo de Goya.
La última imagen es una fotografía
tomada al atardecer, desde un pequeño barco, de regreso a
Santa Pola procedente de la pequeña isla de Tabarca, situada
frente a la costa alicantina. En ocasiones nos encontramos con gratas
sorpresas al revelar nuestras fotos. Aquel día olvide mi
cámara reflex con todos los objetivos en mi vehículo,
me percate de ello cuando llegué a la isla; terrible desilusión.
Opte por comprar una cámara desechable en una de las tiendas
de recuerdos de la isla, cuando regresaba a Santa Pola, eso sí,
sin demasiada convicción, tomé esta imagen con la
pequeña cámara.
Ahora sí, ha llegado el momento de explicar
el título de la página Arte... Diseño?
Se trata de una pregunta que siempre me he hecho, posiblemente derivada
de mi formación inicial como Técnico Superior en Artes
Plásticas y Diseño, que finalmente me llevaría
a realizar la licenciatura en Historia del Arte. Por otra parte
es el título de un cartel que realicé en el 2003,
donde aparecía esta frase, Art...
Design?, basado en una de las figuras
imposibles de Oscar Reutersvärd. En el cartel pretendía
interrogarme acerca de las diferencias entre “Arte”
y “diseño”, llegando a la conclusión de
que es una pregunta sin respuesta. ¿No es el diseño
una manifestación artística más? Yo creo que
sí. No digo que todo el diseño sea arte, pero tampoco
lo es toda la arquitectura, ni toda la pintura, ni toda la escultura
ni todas las instalaciones, estas últimas tan de moda en
la actualidad y apreciadas por los “modernos”. A este
respecto encontré una frase en un artículo de Paco
Román que en parte contestaba mi pregunta:
“¿rotular furgonetas puede ser
considerado arte? Miguel Ángel no pintó la Capilla
Sixtina en plan graffiti, era un simple encargo comercial:
si viviera hoy quizás le hubieran encargado “decorar”
el papa-móvil.” 
Relacionado con lo anterior aparece en una de
las páginas del sitio un breve trabajo con el título
Arte,
diseño y bits.
Enrique F. de la Calle
.
ROMÁN, Paco. “Arte Digital: Columnas del Tercer Milenio,
por Paco Román”. [en línea]. Macuarium:
Arte Digital. [3 marzo 2003]. <http://www.macuarium.com/actual/opinion/2003/03/03_arte.shtml>.
[Consulta: 20 enero 2004]
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