JUEVES 4 DE FEBRERO DE 1999

8:25 de la mañana. Hora local.

Todo esta a punto para la invasión. Hemos desplegado casi todos

nuestros efectivos hacia la zona en que se producirá.

 

9:00 de la mañana. Hora local.

Todas nuestras tropas comienzan a desplegarse hacia su objetivo,

acercándose desde múltiples flancos a su destino.

Nada hace presagiar cual será nuestro destino, pero todo parece

indicar que la suerte nos acompañará.

La misión, ardua y compleja, será la de acercarse al objetivo

para reconocer la zona. Una vez allí, deberemos luchar contra

los horribles cuantos que hacen parecer a Einstein un avestruz

que esconde la cabeza ante la horrible presencia de éstos.

Sobre el terreno de batalla se halla también la resistencia,

dirigida por el eminente general aliencuántico Pedro González.

El general Vento, al que le precede una mala fama, será

el encargado de dirigir nuestra operación.

¡Que Dios reparta suerte!

 

9:10 de la mañana. Hora local.

La invasión... acaba de comenzar.

Dirigida por el general Vento, nuestras tropas comienzan a

reconocer el terreno, el cual, a juzgar por todos, promete sernos

propicio.

Ignoramos si han corrido la misma suerte nuestros aliados de la resistencia,

pero algo en el ambiente hace pensar que no.

 

11:00 de la mañaana. Hora local.

He acabado la primera parte de mi misión. Sin embargo, son muchos los

que todavía siguen luchando contra los horrible cuantos.

 

11:10 A.M.

La primera parte de la misión parece haberse llevado a cabo con

éxito. Será el tiempo, en el transcurso de unos días, el que

nos dirá si así ha sido.

Entre tanto, las tropas aliadas de la resistencia siguen luchando

valientemente contra el enemigo.

 

11:30 A.M.

El general Vento ha dado instrucciones claras y precisas a cada

uno de nosotros. La misión ahora parece mas compleja. La segunda

parte... ha comenzado.

 

13:30 horas de la mañana

Todo ha terminado. La invasión parece haberse logrado con éxito,

pero son muchos los que dudan si esta batalla tendrá consecuencias

benignas, y si esta habrá servido para algo. No obstante, el optimismo

reina entre nuestras tropas.

Nuestro general, ha demostrado a lo largo de toda nuestra operación

que ya comenzara hace 4 meses, que la mala fama que le precede

es injusta y hasta falsa. La impresión que nos ha dado a casi

todos es la de un brillante superior que sabe dirigir a sus tropas

con brillantez y humanidad.

Peor suerte han corrido las tropas de la resistencia, que dirigidos

por el duro general Pedro González no han podido alcanzar la

victoria.

 

Ahora... la suerte esta echada...

 

Llegir "La invasió II"

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