Subject : # 14231 Traducció de Textos Literaris Anglesos Gr.A
Student´s name : Harsulescu, Gabriela
Abstract : My translation into Spanish
of a
fragment of Lewis Carroll’s “Alice in Wonderland”.
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for the original text.
Así que estaba cavilando, hasta donde
llegaba,
Primero intentó mirar hacia
abajo
y ver a dónde iría a parar pero estaba demasiado oscuro para ver nada.
Entonces
miró las paredes del pozo y notó que estaban repletas de armarios y
estanterías. De vez en cuando veía colgados mapas y cuadros.
En su caída cogió un frasco
de una
de las estanterías y ponía “Mermelada de naranja” pero para su gran
disgusto,
estaba vacío. Como no quería que se le cayera y matara a alguien de
abajo, se
las arregló para ponerlo en uno de los armarios que vio pasar.
“¡Bueno! – pensó Alicia –
después
de semejante caída no me asustará nada caerme por las escaleras!, ¡Qué
valiente
me verán todos en casa! ¡No diría nada ni aunque me cayera desde el
tejado!” (y
esa era la verdad). Bajando, bajando, bajando. ¿La caída no se iba a
acabar
nunca? “Me pregunto cuántas millas habré caído ya” dijo en voz
alta. “Debo
estar llegando al centro de la tierra o algo así. A ver: eso serían
cuatro mil
millas hacia abajo, creo” (verán, es que Alicia había aprendido estas
cosas en
la escuela, y aunque ésta no era la mejor ocasión para mostrar sus
conocimientos, ya que nadie podía escucharla, decirlo en voz alta le
servía
igualmente para practicar. “Sí, a esa distancia más o menos – pero me
pregunto
entonces a qué latitud y longitud habré llegado” (Alicia no tenía la
menor idea
de qué significaban latitud y longitud pero le parecieron unas palabras
estupendas para pronunciar). Enseguida continúo. “Me pregunto si
atravesaré la
tierra de lado a lado. ¡Qué gracia aparecer entre los que andan con la
cabeza
hacia abajo! Las antipáticas, creo. (Le contentaba que nadie la
escuchara esta
vez, porque la palabra no le parecía para nada la más
correcta).
Pero tendré que preguntarles
por el nombre del país, sabes. Por favor, señora ¿es esto Nueva
Zelanda? ¿o
Australia?” (e intentó hacer una reverencia a la vez que hablaba en tono
pedante. ¡Reverencias en plena caída libre! ¿Crees que podrías
hacerlo?) “¡Y
creerá que soy una niña ignorante por preguntarlo! No, no. No está bien
que
pregunte. A lo mejor lo veré escrito en algún sitio.” Bajando, bajando,
bajando. No
había otra cosa que hacer así que Alicia pronto volvió a hablar. “Dinah
me
echará mucho de menos esta noche, pienso yo.” (Dinah era su gata).
“Espero que
se acuerden de su tazón de leche para merendar. ¡Mi querida Dinah! Ojalá
estuvieras aquí abajo conmigo. Me temo que no hay ratones por el aire
pero
podrías coger un murciélago y se parece bastante a un ratón, ¿sabes?
Pero...
¿Los gatos comen murciélagos?”. A
estas alturas a Alicia le estaba entrando sueño y siguió preguntándose
a sí
misma casi como en un sueño “¿Los gatos comen murciélagos? ¿Los gatos
comen
murciélagos?” y a veces “¿Los murciélagos comen gatos?” ya que como no
podía
encontrar respuesta, daba igual como hiciera la pregunta. Sintió que se
estaba
quedando dormida y se disponía a soñar que estaba andando de la mano con
Dinah
y le preguntaba toda seria “Bueno, Dinah, dime la verdad: ¿te has comido
alguna
vez un murciélago?” cuando de repente, ¡pataplof! aterrizó en un montón
de
ramas y hojas secas y la caída se había acabado. Academic year 2007/2008
© a.r.e.a./Dr.Vicente Forés López
© Gabriela Harsulescu
gahar@alumni.uv.es
Universitat de València Press