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Los TIPOS DE
VIOLENCIA hacia la mujer que podemos encontrar, entre
otros, son los siguientes:
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Maltrato físico
La forma más común de violencia contra la mujer es la violencia en
el hogar o en la familia.
Los hombres pueden patear, morder, abofetear o dar un puñetazo a sus
mujeres.
Algunas mujeres pueden creer que merecen los golpes por alguna
acción equivocada de su parte. Otras mujeres se abstienen de hablar
sobre el maltrato porque temen que su compañero las lastime aun más
en represalia por revelar "secretos familiares", o posiblemente por
avergonzarse de su situación.
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Violencia psicológica
Esta incluye maltrato verbal en forma repetida, acoso reclusión y
privación de los recursos físicos, económicos y personales. Para
algunas mujeres, los insultos incesantes y la tiranía que
constituyen el maltrato emocional quizá sean más dolorosos que los
ataques físicos, porque socavan eficazmente la seguridad y la
confianza de la mujer en sí misma.
Los periodos agresivos unidos
a las fases de reconciliación, se denomina el
CICLO DE LA VIOLENCIA.
Este ciclo suele tener tres fases que se repiten de forma
continuada en la mayoría de los casos:
1- Fase de tensión
La relación entre el hombre y la mujer comienza a ser distante.. A
medida que transcurre el tiempo, la agresividad se va haciendo cada vez
más manifiesta, intensa y frecuente; comienza a aparecer una mayor
agresividad verbal, insultos, descalificaciones y la posibilidad de
episodios de violencia física aislados y de poca intensidad.
La mujer intenta por varios mecanismos minimizar el enfado del agresor
sin que logre el objetivo deseado. La culpa recae sobre ella y sobre su
actitud.
2- Fase de explosión violenta
En esta fase se produce una
descarga de la tensión y agresividad acumuladas. La mujer vive las
consecuencias en forma de lesiones físicas y psíquicas; se encuentra
impotente, confusa, cansada e indefensa.
3- Fase de arrepentimiento o luna de miel
El agresor regresa mostrando sobre la mujer una amabilidad manifiesta y
trata de justificar la agresión de las formas más diversas. Se muestra
amable y cariñoso convirtiéndose en el hombre "ejemplar" del que ella se
enamoró; justifica su conducta refiriendo que había bebido, que está
pasando por un mal momento, que tiene problemas con el trabajo, que está
muy agobiado... o lo que es más habitual, dispara la responsabilidad
sobre la mujer por no haber hecho algo o por haberlo hecho en contra de
su voluntad. Estas conductas de arrepentimiento unidas a las promesas de
que no volverá a ocurrir, llevan a la mujer a creer que han sido las
circunstancias las que han hecho que el hombre recurriera a esa
conducta.
Una vez que el agresor ha recuperado a la víctima, la fase de tensión no
tarda mucho en aparecer reanudándose de nuevo el ciclo de violencia.

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