TEXTO ORIGINAL ANOTADO

 

ALICE IN WONDERLAND

(Lewis Carroll)

 

CHAPTER I

 

Down[1] the Rabbit-Hole[2]

 

Alice[3] was beginning to get very tired of sitting by her sister on the bank[4], and of having nothing to do: once or twice she had peeped[5] into the book her sister was reading, but it had no pictures or conversations[6] in it, “and what is the use of a book,” thought Alice, “without pictures or conversations?”

So she was considering, in her own mind (as well as she could, for the hot day made her feel very sleepy and stupid), whether the pleasure of making a daisy-chain would be worth the trouble of getting up and picking the daisies[7], when suddenly a White Rabbit[8] with pink eyes ran close by her.

There was nothing so very remarkable in that; nor did Alice think it so very much out of the way to hear the Rabbit say to itself “Oh dear! Oh dear![10] I shall be too late[11]!” (when she thought it over afterwards, it occurred to her that she ought to have wondered at this, but at the time it all seemed quite natural); but, when the Rabbit actually took a watch out of its waistcoat-pocket, and looked at it, and then hurried on, Alice started to her feet, for it flashed across her mind that she had never before seen a rabbit with either a waistcoat-pocket, or a watch to takeout of it, and, burning with curiosity, she ran across the field after it, and was just in time to see it pop down a large rabbit-hole under the hedge.

In another moment down went Alice after it, never once considering how in the world she was to get out again[12].

The rabbit-hole went straight on like a tunnel for some way, and then dipped suddenly down, so suddenly that Alice had not a moment to think about stopping herself before she found herself falling down what seemed to be a very deep well.

Either the well was very deep, or she fell very slowly, for she had plenty of time[13] as she went down to look about her, and to wonder what was going to happen next. First, she tried to look down and make out what she was coming to, but it was too dark to see anything[14]: then she looked at the sides[15] of the well, and noticed that they were filled with cupboards and book-shelves[16]: here and there she saw maps and pictures hung upon pegs. She took down a jar[18] from one of the shelves as she passed: it was labelled[19] “ ORANGE MARMALADE, ” but to her great disappointment it was empty: she did not like to drop the jar, for fear of killing somebody underneath, so managed to put it into one of the cupboards as she fell past it.

“Well!” thought Alice to herself. “After such a fall as this, I shall think nothing of tumbling down-stairs! How brave they’ll all think meat home! Why, I wouldn’t say anything about it, even if I fell off the top of the house!” (Which was very likely true.)

Down, down, down[20]. Would the fall never[21] come to an end? “I wonder how many miles I’ve fallen by this time[22]?” she said aloud. “I must be getting somewhere near the centre of the earth. Let me see: that would be four thousand miles down[23], I think— ” (for, you see[24], Alice had learnt several things of this sort in her lessons in the school-room, and though this was not a very good opportunity[25] for showing off her knowledge, as there was no one to listen to her, still it was good practice to say it over) “ —yes, that’s about the right distance—but then I wonder what Latitude or Longitude[26] I’ve got to?” (Alice had not the slightest idea what Latitude was, or Longitude either, but she thought they were nice grand words to say.)

Presently she began again. “I wonder if I shall fall right through the earth! How funny it’ll seem to come out among the people that walk with their heads downwards! The antipathies[27], I think— ” (she was rather glad there was no one listening, this time, as it didn’t sound at all the right word) “ —but I shall have to ask them what the name of the country is, you know. Please, Ma’am, is this New Zealand? Or Australia?” (and she tried to curtsey as she spoke—fancy, curtseying as you’re falling through the air! Do you think you could manage it?) “And what an ignorant little girl she’ll think me for asking! No, it’ll never do to ask: perhaps I shall see it written up somewhere. ”

Down, down, down. There was nothing else to do, so Alice soon began talking again. “Dinah’ll miss me very much tonight, I should think!” (Dinah was the cat.) “I hope they’ll remember her saucer[28] of milk at tea-time. Dinah, my dear! I wish you were down here with me! There are no mice in the air, I’m afraid, but you might catch a bat, and that’s very like a mouse, you know. But do cats eat bats, I wonder[29]?” And here Alice began to get rather sleepy, and went on saying to herself, in a dreamy sort of way, “Do cats eat bats? Do cats eat bats?” and sometimes “Do bats eat cats?”, for, you see, as she couldn’t answer either question, it didn’t much matter which way she put it. She felt that she was dozing off, and had just begun to dream that she was walking hand in hand with Dinah, and was saying to her, very earnestly, “Now, Dinah, tell me the truth: did you ever eat a bat?”, when suddenly, thump! thump![30] down she came upon a heap of sticks and dry leaves, and the fall was over.

 

 

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TRADUCCIÓN

 

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

(Lewis Carroll)

 

 

CAPÍTULO I

 

Descendiendo[1] por la madriguera[2]

 

 

Alicia[3] empezaba a cansarse de estar sentada en la orilla[4] junto a su hermana y de no tener nada que hacer. Una vez que otra había echado un vistazo de reojo[5] al libro que leía su hermana, pero no tenía ni dibujos ni conversaciones[6].

 

–¿Y para qué sirve un libro –pensó Alicia– sin dibujos ni conversaciones?

 

Y en su mente cavilaba (hasta donde podía, pues el caluroso día le hacía sentir somnolienta y estúpida), si el placer de hacer un collar de margaritas valdría el esfuerzo de levantarse y coger las margaritas[7], cuando de repente un Conejo Blanco[8] de ojos rosas pasó corriendo junto a ella.

        No había nada tan[9] extraordinario en eso; ni Alicia pensó que estuviera tan fuera de lugar oír al Conejo que se decía:

        ¡Ay, no! ¡Ay, no![10] ¡Voy a llegar tardísimo[11]!

        Cuando lo pensó con detenimiento más adelante, le pareció que debería haberse maravillado ante esto, pero en su momento le pareció bastante normal; pero, cuando de hecho el Conejo sacó un reloj del bolsillo de su chaleco,  lo miró y siguió corriendo, Alicia se levantó, pues por su mente cruzó veloz el hecho de que nunca antes había visto un conejo con un chaleco con bolsillos o un reloj que sacar de ellos, y emocionada por la curiosidad, lo persiguió a través del campo, y llegó justo a tiempo para verle brincar dentro de una gran madriguera bajo el seto.

        Alicia brincó tras él justo después, sin ni siquiera pararse a pensar cómo diantre saldría después[12].

        La madriguera semejaba de algún modo un túnel, y de súbito se hundió hacia abajo, tan de súbito que Alicia no tuvo ni un momento para pensar en pararse antes de encontrarse cayendo por lo que parecía un pozo muy hondo.

        O el pozo era muy hondo, o ella caía muy despacio, pues tuvo tiempo de sobra[13] mientras descendía para mirar a su alrededor y para preguntarse qué pasaría a continuación. Primero intentó mirar hacia abajo y averiguar hacia dónde se dirigía, pero estaba demasiado oscuro para ver nada[14]. Entonces miró a las paredes[15] del pozo y descubrió que estaban llenas de armarios y estantes de libros[16]. Veía mapas y cuadros[17] colgados de clavos por todas partes. Cogió un tarro[18] de uno de los estantes cuando pasó junto a él. En la etiqueta ponía[19]: “MERMELADA DE NARANJA”, pero para su gran desilusión estaba vacío. No quiso dejar caer el tarro, por miedo a matar a alguien abajo, así que se las ingenió para ponerlo en uno de los armarios cuando pasó junto a él.

        –Bueno –se dijo Alicia– ¡después de una caída como ésta, caerse rodando por las escaleras se queda en nada! ¡En casa van a pensar que soy tan valiente! Bueno, tampoco diría nada, ¡aunque me cayera del tejado! –lo cual era muy probable.

        Abajo, abajo, y más abajo[20]. ¿Acaso la caída no terminaría nunca[21]?

        –Me pregunto cuántas millas he bajado ya[22] –dijo en voz alta– Debo de estar acercándome al centro de la tierra. Veamos: eso supondría descender[23] cuatro mil millas, creo…

Pues, como veis[24], Alicia había aprendido muchas cosas así en clase y, aunque ésta no era una ocasión muy oportuna[25] para demostrar sus conocimientos, pues no había nadie que la escuchara, decirlo en voz alta era una buena forma de practicar.

–Sí, ésa es más o menos la distancia correcta. Pero, entonces, me pregunto en qué Latitud y qué Longitud[26] estoy.

Alicia no tenía ni la más mínima idea de lo que significaban Latitud y Longitud, pero pensó que eran palabras bonitas para decirlas en alto.

Al rato empezó otra vez.

–¡Me pregunto si pasaré justo a través de la tierra! ¡Sería divertido salir entre la gente que anda cabeza abajo! Las antipáticas[27], creo –esta vez sí que estaría contenta de que no hubiera nadie escuchándola, pues no era en absoluto la palabra correcta– pero tendré que preguntarles cuál es el nombre de su país. Perdone, señora, ¿es esto Nueva Zelanda o es Australia? –y trató de hacer una reverencia mientras hablaba. ¡Imaginaos hacer una reverencia mientras estáis en el aire cayendo! ¿Creéis que podríais hacerlo?– ¡Y menuda niña más ignorante pensará que soy por preguntar! No, no preguntaré. Quizá lo vea escrito por algún sitio.

Abajo, abajo y más abajo. No había nada más que hacer, así que Alicia pronto empezó a hablar otra vez.

–Dinah me echará mucho de menos esta noche, o eso creo –Dinah era el gato–  Espero que se acuerden de ponerle[28] su cuenco de leche a la hora del té. ¡Ay, querida Dinah! ¡Ojalá estuvieras conmigo aquí abajo! Me temo que no hay ratones flotando en el aire, pero podrías cazar un murciélago, y eso se parece mucho a un ratón, ¿sabes? Pero me pregunto[29] si los gatos comen murciélagos.

Y entonces Alicia empezó a sentirse somnolienta, y empezó a decirse, como en un sueño:

        –¿Los gatos comen murciélagos? ¿Los gatos comen murciélagos?...

        Y a veces:

        –¿Los murciélagos comen gatos?

        Pues, como veis, como no podía contestar a ninguna de las dos preguntas, no importaba mucho cómo lo dijera. Sintió que empezaba a quedarse dormida, y acababa de empezar a soñar que paseaba de la mano con Dinah, a la que le decía muy en serio:

        –A ver, Dinah, dime la verdad: ¿alguna vez te has comido un murciélago? –cuando, de pronto, ‘¡poc!’ ‘¡poc!’[30] llegó sobre un montón de palos y hojas secas, y la caída terminó.



[1] “Down” implica movimiento, por lo que he optado por el verbo “descender” en gerundio, y he evitado el verbo “caer” para no adelantar acontecimientos.

 

[2] Aunque “madriguera” puede aplicarse a la morada de diversos animales, la principal aplicación es a los conejos. No he escogido conejera porque me parece de uso menos común y conocido.

 

[3] Puesto que hay una tradición de traducir el nombre de la protagonista de este cuento, y que está muy aceptado, he optado por seguir esta línea.

 

[4] “Bank” en inglés no designa a “asiento”, por lo que se deduce que debe ser una orilla, ya sea de un río o de un lago.

 

[5] “Peep” tiene en inglés un sentido de “observar con disimulo”, por lo que “de reojo” muestra ese tinte de “travesura” que entiendo con “peep”.

 

[6] Formalmente, “conversations” equivaldría a “diálogos”, pero es un término demasiado especializado para una niña, y por eso he escogido la traducción literal, “conversaciones”.

 

[7] A pesar de que volver a escribir “margaritas” puede resultar redundante, he preferido mantener la repetición del original.

 

[8] He preferido mantener las mayúsculas del original porque, al parecer “White Rabbit” es el nombre que se le da al personaje.

 

[9] En el original se repite mucho la palabra “very”, y además se remarca con cursiva, por lo que he buscado una palabra que pudiera sustituir a “very” en la mayoría de ocasiones en que aparece.

 

[10] Una traducción literal habría sonado muy artificial en español, por lo que lo he adaptado a una forma que es, a mi parecer, menos forzada. También he preferido mantener la repetición.

 

[11] A pesar de que “llegaré” sería una traducción más cercana a “shall”, en España se utiliza con más frecuencia el futuro que he escogido.

 

[12] En vez de “otra vez” he escogido “después”, ya que, cuando saliera, sería por primera vez, y no “otra vez”.

 

[13] Entre las opciones también tenía “mucho tiempo”, pero como la caída es tan larga, con “de sobra” se da más esa sensación de duración.

 

[14] Aunque “algo” pueda ser más natural, “nada” es también bastante frecuente, y lo he preferido por ser más rotundo.

 

[15] Aunque el original habla de “sides” en español no decimos que un pozo tenga lados, sino “paredes”.

 

[16] Aunque en principio lo traduje como “estanterías” o “estantes” sin más, he querido precisar, al igual que el original.

 

[17] Aunque “pictures” puede significar “dibujos”, “pinturas” , “imágenes” e incluso “fotos”, la opción de cuadros me parece la más apropiada, por ser de uso más común y por estar más acorde con el resto de objetos que aparecen (mapas, estantes de libros… todo recuerda a un despacho).

 

[18] He evitado traducir “jar” por “jarra” y he escogido “tarro” por ser quizá una de las palabras más utilizadas para la mermelada. Otra opción sería frasco.

 

[19] Literalmente habría sido “estaba etiquetado”, pero en español esta expresión suena más formal, y tendemos a decir lo que pone en una etiqueta.

 

[20] Aunque no he encontrado ninguna palabra monosilábica para traducir “down”, he preferido mantener el sentido y la repetición, incluso reforzándolo con el “y más”.

 

[21] Al igual que con “tan”, he preferido mantener la misma palabra que en el original, además de marcarla también en cursiva.

 

[22] “This time” lo he traducido por “ya” porque entiendo que se refiere a “by this time”.

 

[23] Aunque el orinal es “four thousand miles down”, “cuatro mil millas hacia abajo no queda bien en español, por eso he preferido sustituir “down” por el verbo “descender”.

 

[24] Aunque “you” también pueda ser singular, he preferido el plural, porque entiendo que se refiere a los niños que leen el cuento. No he encontrado manera de mantener la ambigüedad “you – tú” / ”you – vosotros”.

 

[25] Aunque en inglés sea “good opportunity”, “buena oportunidad” no me parecía muy apropiado, por lo que he preferido hacer de “opportunity” un adjetivo en español: “ocasión oportuna”.

 

[26] Aunque en inglés se escriban con minúscula, en el original aparecen con mayúscula. De la misma forma, en español se escriben con minúscula, pero he preferido mantener las mayúsculas del original, sea cual sea su función.

 

[27] Puesto que “antípodas” y “antipáticas” suenan parecido, igual que en original “antipodes” y “antipathies”, he mantenido la traducción literal.

 

[28] “Que se acuerden de su cuenco de leche”, que sería lo más literal, no me parecía una frase muy natural en español, por lo que he decidido añadir “ponerle”

 

[29] Hasta ahora, siempre que ha aparecido el verbo “wonder” referido a Alicia lo he traducido igual para mantener la repetición del original.

[30] No he mantenido la onomatopeya original porque en español no recuerda a nada. Por eso la he sustituido por “poc”.