Joaquín
Sabina

Y sus ciudades...





"He llorado en Venecia, me he perdido en Manhattan;
he crecido en La habana, he sido un paria en París,
México me atormenta, Buenos Aires me mata,
pero siempre hay un tren que desemboca en Madrid"

Joaquín Sabina
Yo me bajo en Atocha
Enemigos Íntimos
(1998)

Joaquín Sabina naió en Úbeda pero, a pesar de vivir allí su infancia y parte de su adolescencia, no podemos decir que se sienta de allí. Él es, desde hace muchos años, madrileño de corazón y de espíritu. Como bien explica su biógrafo Javier Menéndez Flores, "en muchas letras de Joaquín se vivifica aún más que contemplándola esa ciudad como un balcón abierto al mundo que es Madrid, donde nadie se siente extranjero porque su bandera es, justamente, la ausencia de nacionalidad". También en una entrevista, David Trueba explicaba "Joaquín tiene Madrid como bandera, como poética. y es verdad que, además, es un representanta de ese desorden. Sabina es un señor que se pasea con bombín, que en su casa tiene unos ángeles colgados, que vive en el centro, rodeado de inmigrantes; su poesía es de una cierta lírica, pero siempre impregnada de cotidianidad, utiliza vocablos urbanos...".

Así, a pesar de haber vivido durante siete años en Londres, parece extraño que nunca le haya dedicado ni un solo verso, como él dico, un hecho "bastante extraño al que no le encuentro respuesta". Pero Madrid le interesaba más como inspiración, le ofreció un ambiente que retratar -incluso antes de La Movida- que le parecía mucho más interesante: "Yo había estado en Úbeda, en Granada, en Londres, y de paso por Bruselas y París, y nunca había encontrado un sitio donde no me pidieran el carnet, donde se permitiera la doble nacionalidad y donde naie mostrar un sentido de pertenencia. Los serenos eran asturianos y los porteros, gallegos, y te bajabas en Atocha o en Chamartín y empezabas a ser madrileño inmediatamente: nacide te hacía renunciar a ser andaluz, gallego, asturiano o lo que fuera. [...] Luego está lo de los bares, la apertura impresionante de los madrileños. Como la noche de Madrid, ni la de Nueva York ni la de Buenos Aires. No he visto nada igual en mi vida, de verdad".

Este amor por la ciudad se ha reflejado en muchas de sus canciones: Calle Melancolía, Pongamos que hablo de Madrid, Qué demasiao, Caballo de Cartón, Eva tomanto el sol, Todos menos tú, No soporto el rap, Yo me bajo en Atocha, 19 días y 500 noches, Barbi Superestar... Tanto es su arraigo en Madrid que, hace un par de años, fue el encargado de dar el pregón de San Isidro.



A pesar de su devoción por Madrid, también hay muchas ciudades que son para él importantes. En el siguiente soneto incluido en el poemario Ciento volando de catorce , cita las ciudades más representativas por las que ha pasado.

QUE NO LLEVAN A ROMA

La Habana, Londres, Fez, Venecia, Lorca,
Nápoles, Buenos Aires, Sinaloa,
Guanajuato, Madrid, Gijón, Menorca,
Ronda, Donosti, Marrakesh, Lisboa,

Cádiz, Granada, Córdoba, Sevilla,
Úbeda, Vigo, Tánger, Zaragoza,
Cartagena, Vetusta, Melipilla,
Montevideo, Cáceres, Mendoza,

Macondo, Esparta, Nínive, Comala,
Praga, Valparaíso, Guatemala,
Samarcanda, Bagdag, Lima, Sodoma,

Liverpool, Tenerife, Petersburgo,
Nueva Orleáns, Atenas, Edimburgo,
cien caminos que no llevan a Roma.

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