CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL AGUA

 

Causas y consecuencias del Cambio Climático

Protocolo de Kioto

Medidas de la Unión Europea

Estrategia española del Cambio Climático

El Cambio Climático en la Comunidad Valenciana

Al Gore, la voz contra el Cambio Climático

     

El cambio climático tiene como consecuencia un aumento de las temperaturas, mayor en verano y con mayores valores extremos, y una disminución de las recipitaciones, aumentando la evaporación y la evapotranspiración (evaporación del agua a través de la plantas) y disminuyendo la escorrentía. No solo lloverá menos, también se perderá más agua.

A su vez, la necesidad de más agua de los distintos usos, sobre todo el de los cultivos será mayor en las épocas con menos recursos. Tanto la campañas de riego como la turística se desarrollan fundamentalmente en los meses de verano.

       

Las zonas de mayor sensibilidad serán aquellas que actualmente tienen un perfil de mayores temperaturas y menores precipitaciones, en las que pueden disminuir los aportes de agua en un 50%. A su vez son las mayores consumidoras de agua. Esto incrementa la incertidumbre de disponibilidad del recurso agua para garantizar las necesidades sociales y ambientales futuras.

Los impactos del cambio climático dependerá de los usos y manejos que efectuemos del recurso agua a medida que los aportes de agua vayan disminuyendo, pues junto a la sequía climática, existe una sequía antrópica, provocada por el hombre, no menos importante causada por una gestión del agua más preocupada de aumentar la oferta que de gestionar los consumos.

Se consume agua por encima de las posibilidades que tenemos de disponer de ella, lo que ha llevado en muchas zonas a superar un consumo medio de un 20% de los recursos hidráulicos renovables totales, lo que se considera como el límite de sobreexplotación de un sistema. Es necesario limitar el crecimiento de la demanda de agua en bastantes zonas del país, incluso reducir las demandas actuales mediante el abandono de una parte del regadío en determinadas zonas, hasta recuperar el equilibrio hídrico.

El sureste peninsular y las islas son las zonas donde el impacto sobre los recursos hídricos se manifestarán más severamente, pudiéndose llegar, en el escenario más severo, a una reducción conjunta de las aportaciones del 17%, con una disminución del recurso disponible del 14% en el conjunto del Estado.