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IMPULSAR LAS ENERGÍAS RENOVABLES

En el “Programa de trabajo de la energía renovable” de 2007, la Comisión Europea plantea como objetivo prioritario que las fuentes de energía renovables alcancen para el 2020 “el 20% de la cantidad total de la energía consumida en los países miembros.

Aún así, las previsiones son pesimistas, ya que en el año 1997 la Unión Europea obligó a que en 2010 el consumo interior bruto llegase al 12% a partir de las energías renovables, una cifra que según la Comisión no se alcanzará. Y es que los motivos son diversos. Por una parte, el coste de estas energías es elevado y además pueden producir un impacto en la salud o en el medio ambiente a largo plazo; por otra parte, existen muchos problemas administrativos que dificultan su implantación, así como una falta de información para los proveedores, instaladores y clientes.

Otro de los objetivos de la Comisión es que la utilización de los biocarburantes alcance como mínimo el 10% en el año 2020. Aunque también se trata de un límite que no se superará, ya que para el 2010 se fijó como mínimo el objetivo del 5,75% y la mayoría de los países miembros muestran retrasos.

Para lograr estos objetivos, la Unión Europea ha sentado unas bases políticas para mejorar el mercado interior y promocionar el crecimiento de las energías renovables en la electricidad, calefacción y refrigeración, sobretodo, ya que estos dos últimos sectores representan el 50% del consumo energético por la sociedad europea. Las medidas que llevará a cabo son las de “apoyo, incentivo y estímulo a favor de las fuentes de energía renovables”, a través del Programa marco de investigación y de desarrollo tecnológico que fomenta la investigación y las nuevas tecnologías energéticas. Además de disminuir los obstáculos administrativos para aumentar el número de instalaciones de fuentes de energía renovables y proporcionar más información a los estados miembros sobre estas energías.

Si los estados miembros alcanzasen sus objetivos para el año 2020, las emisiones de CO2 a la atmósfera a partir de fuentes de energía renovables serían prácticamente imperceptibles. De hecho, se lograría que cada año, estas emisiones se redujeran entre 600 y 900 millones de toneladas. Además, la Unión Europea se aseguraría el abastecimiento energético y una reducción de los costes energéticos a largo plazo.