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El Cambio Climático en la Comunidad Valenciana

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PROTECCIÓN DEL SUELO
 

Las principales medidas de la Unión Europea para proteger el suelo son evitar la degradación de éste, y rehabilitar los que ya están degradados o contaminados. Para ello, la Comisión ha elaborado un marco jurídico a través de la Directiva del Parlamento europeo y del Consejo, de 22 de septiembre de 2006.

Las actividades llevadas a cabo por los humanos como la industria, el turismo, las explotaciones agrícolas y del territorio y la expansión urbana, entre otras, provocan la erosión y la fertilidad del suelo, la reducción de materia orgánica y de la bio-

versidad, la salinización, la contaminación, las inundaciones, los deslizamientos del suelo, así como alteraciones en los ciclos de los gases y los nutrientes, escasa capacidad de retención del agua y de degradar los contaminantes. Estos efectos influyen negativamente en la calidad del agua y del aire, la seguridad de los alimentos y, por supuesto, en el cambio climático.

Para evitar estas consecuencias, la Comisión Europea prevé diferentes propuestas:

•  Los países miembros deben rehabilitar e identificar todos aquellos suelos degradados, que sean susceptibles de erosión, de compactación, salinización, deslizamientos de tierra y que pierdan materia orgánica.

•  Los países miembros deben prevenir la contaminación de los suelos por sustancias nocivas y en caso, de que éstos ya estuvieran dañados deben rehabilitarlos.

•  Los países miembros deben concienciar a la población de las consecuencias que pueden generar las malas prácticas en los suelos.

La Unión Europea ha estimado que la degradación del suelo podría ascender hasta un total de 38.000 millones de euros de gastos anuales. Además de ahorrar económicamente, las medidas de la Directiva pueden contribuir a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que la protección del suelo supone, entre otras cosas, el almacenamiento del carbono.