10 marzo, 2009

Casos complicadillos

Una situación complicadilla se me está dando estos días. Tengo un paciente de 14 años, llamémosle Joao por aquello de la confidencialidad, que lleva enfermo ya unos cuantos años.

Os pongo en situación. Joao vive con su madre en una población pequeñita del distrito de Morrumbala que está a una hora de viaje. En esta población no hay electricidad, ni agua corriente, ni nada. Para que os hagáis una idea, las villas en el mato de Mozambique son unas cuantas casas conformando la calle principal o la pista que pasa por allí. El resto de la población vive en casas muy dispersas en el terreno.

De esta manera, cada familia lo normal es que tenga un pequeño campito donde crece el maíz. Pensaréis que está muy bien, que ya tienen para comer. Bueno, no exactamente. Es cierto que es su dieta principal, el milho, con el que hacen la chima, que no es más que harina de maíz calentada con agua. Dado que sólo comen eso mucha gente, entenderéis los casos de desnutrición en niños y enfermedades agravadas por la mala alimentación en mayores.

Los niños desnutridos se hinchan como globos o se quedan enjutos como mojama, depende de la forma de desnutrición que presentan. Los adultos que tienen HIV pues parecen cadáveres andantes.

Gracias a proyectos que realizan letrinas en la zona no hay mucho cólera en el lugar. Por que sí señor, en Mozambique también hay cólera, no tanto como en Zimbawe, ni mucho menos, pero en mi distrito también tenemos cólera. Yo estoy vacunado.

Este es el entorno en el que viven Joao y su madre, no tienen más familia, sólo son ellos dos.

A lo que vamos. El pobre muchacho empezó en 2006 a presentar un crecimiento tumoral en el lado derecho del cuello, eran adenopatías que crecían en períodos que coinciden con altas fiebres. Ha pasado por varios diagnósticos. Ha tomado medicación para la malaria, para la tuberculosis,... Y ahí sigue.

Me interesé por el caso y empecé a indagar un poco sobre la vida de él y su madre. ¿Por qué? Porque su enfermedad, probablemente, no es una enfermedad infecciosa. Es una neoplasia sanguínea, casi con seguridad un linfoma. Y eso no tiene tratamiento en esta provincia de Mozambique. Que sí que tiene tratamiento en otra provincia. Que si tuvieran familia podrían viajar y hacer el tratamiento. Que si hubiera nacido en España tendría tratamiento enseguida. Que si.... Pero esa no es la realidad. La realidad es que está condenado a morir sin que podamos hacer nada. Y es la muerte de un ser humano como vosotros. Pero los medios son los medios, y ellos no disponen de ellos.

Así que mi objetivo estos días, es dar con un diagnóstico definitivo, seguro, que descarte la causa infecciosa. Porque quiero que se vaya del hospital. Mi hospital no es un buen sitio para morir. Hoy ha muerto un paciente que ha sido trasladado del pabellón del cólera al de medicina, con un riesgo tremendo para el resto del hospital de tener un brote de cólera, con el único objetivo de que no contara estadísticamente como una muerte de cólera. Así que, mi hospital no es un buen hospital para morir. Hombre, si quieres morir, sí que es un buen sitio, aquí te matan, y además te pasean por los diferentes pabellones, según les dé.

Así que sexta feira (viernes en portugués), sea como sea quiero que se vaya a su pueblo. Y que pase los últimos días al lado de una montaña preciosa, dándose baños en las aguas termales que tienen allí, y no dejando a su madre en la miseria y desnutrida.

Sí, os he contado que las familias comen del maíz que cultivan en su pequeño campito. Y la madre, no sé qué estará comiendo, supongo que le dan la comida del hospital, pero tendrá su pequeño campo a echar a perder. Así que quiero que se vayan y que puedan trabajar su campo, cuidar a su hijo, y estar en su casa, porque todos querríamos estar en casa cuando morimos.

El jueves pasado les dije a los dos que esta semana le iba a hacer unas pruebas y que el viernes se irían a Pinda. La cara les cambio, una sonrisa se les dibujo por momentos. Espero que no crean que es porque se va a curar, sólo les dije que quería mandarlos a casa. Lo duro va a ser cuando le diga a la madre que su hijo tiene una enfermedad no tratable aquí y que va a morir.

Me he montado mi semana de trabajo de forma que todas las semanas voy a viajar dos días, voy a ir a diferentes poblaciones a pasar consulta y llevar los casos de HIV. He modificado uno de los viajes y lo alargaré para poder ir a ver como está "Joao". Supongo que llevaré morfina conmigo, el final no será muy agradable para él, así que lo importante es que no sufra.

Mucho caso para una persona en África, pensarán mis colegas. Pero si no lo haces de vez en cuado con algún caso, si no te implicas, la desensibilización será patológica. Así que me voy a permitir este dispendio de medios para hacer más fácil la salida de Joao.

En esas estoy esta semana. Tratando de hacer técnicas de tinción que no se hacen aquí, visualizaciones al microscopio que ni yo ni los técnicos sabemos interpretar, pensando como hacer punciones de las adenopatías,... Así que gracias a la hematóloga que me echa una manita desde España.

Bueno, además de todo esto, hoy por ejemplo, una ecografía de urgencia en una embarazada de 15 años con una anemia grave, varios partos, una mordedura de serpiente, una fiebre altísima en un niño, una vía intraósea, un niño hinchado por un sídrome nefrótico,...

Un beso a todos, os dejo que me voy a dormir, estoy toda la semana de guardia y anoche ya me toco trabajar a las 2 de la mañana. Supongo que hoy alguna parturienta también me dará trabajo. Adeu, y disfrutad de las mascletàs.