La locura de Heracles

   Una derrota de los minias por Heracles lo convirtió en el más famoso de los héroes; y su recompensa fue casarse con la hija mayor del rey Creonte, Megara, y que se le designase protector de l­a ciudad; en tanto que íficles se casó con la hijá menor. Algunos dicen que Heracles tuvo dos hijos con Meg­ara, otros que tuvo tres, cuatro y hasta ocho. Se los llama Alcides.

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   No obstante, Hera, ofendida por los excesos de Heracles, lo enloqueció. En primer lugar atacó a su querido sobrino Yolao, el hijo mayor de Ificles, quien consiguió escapar a sus violentas arremetidas; y luego, tomando por enemigos a seis de sus propios hijos, los mató y arrojó sus cuerpos al fuego, juntamente con otros dos hijos de Ificles con quienes realizaban ejercicios militares. Los tebanos celebran un festival anual en honor de las ocho víctimas. El primer día ofrecen sacrificios y arden fogatas durante toda la noche; el segundo día se realizan juegos fúnebres y al vencedor se le corona con mirto blanco. Los celebrantes se lamentan recordando el brillante futuro que estaba reservado a los hijos de Heracles. 


 

   Cuando Hercales recobró la razón se encerró en una habitación oscura durante varios días, evitando toda comunicación con seres humanos, y después de ser purificado por el rey Tespio, fue a Delfos, para preguntar qué debía hacer. La Pitonisa, dirigiéndose a él por primera vez como Heracles y no como su anterior nombre, le aconsejó que residiera en Tirinto, sirviera a Euristeo durante doce años y realizara los trabajos que le impusiese, en compensación por lo cual se le concedería la inmortalidad. Al oír esto, Hercales se sumió en una profunda desesperación, pues aborrecía servir a un hombre al que consideraba muy inferior a él, pero temía oponerse a la voluntad de su padre Zeus. Muchos amigos acudieron a consolarle en su angustia, y por fin cuando el trascurso del tiempo había aliviado algo su dolor, se puso a disposición de Euristeo.

­     [Otra versión]



   
© 2008 - Clara Mª Pérez Juan
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